Las mujeres en el deporte siempre han sido un tema de admiración, más si se trata de sus ramas en aventura, ciclismo o en este caso el Trail Running, donde la rama femenina goza de extrema competitividad.
La primera mujer que en darle seguimiento fue Emma Roca (qdDg) quien en vida fue montañista en el más puro de los significados.
Fue capitana de España en los equipos de aventura
en muchas ocasiones y corrió las carreras más duras y extremas del mundo, donde
en muchas ocasiones llegaba en podio general por encima de muchos atletas de
renombre. Una mujer durísima, que contrario a lo que muchos puedan
suponer, el ser atleta de resistencia no era su profesión principal, pues se
desempeñaba como científica, bombera y sobre todo madre.
En una entrevista, ella contaba que en una ocasión venía de dar a luz y participó en
un evento de ultra distancia, donde le tocó (o decidió más bien) darle pecho a
sus gemelos (si, gemelos) en los puestos de asistencia. Aún con esto su desempeño
no mermaba.
La lista puede seguir con muchas
mujeres más que sin duda tienen mi admiración, pero es bueno centrarse en una
versión criolla, cercana y no por eso con menos mérito.
Hablo de una amiga que se desempeña de manera exitosa en el campo de la salud. Su carrera académica siempre fue sobresaliente
y todo esto ha sido una constante en su vida. Lleva por nombre, Cendry Alfaro y es costarricense.
Como a todos los que en algún
momento se iniciaron en el mundo del "Trail Running", comenzó dando sus
primeros pasos en el asfalto y se enamoró de la montaña. Pudo adaptar su éxito en
otros campos al deporte y pudo visualizar metas que pasaban por encima de todo,
más que no eran imposibles.
Es esposa abnegada y madre de la inspiración más grande de Antoine de Saint-Exupéry en persona. Ema,
como le llaman en este cuento, es un niño que no pasa inadvertido por más que
se quiera.
Volviendo a Cendry, y aprovechando
el marco de su cumpleaños (nadie ha recibido tantos saludos de cumpleaños), es bueno
no pasar la oportunidad de decirle gracias. No creo que alguien se quedara con la
emoción guardada después de verla pasar por la meta, donde sencillamente se merece los aplausos y admiración de propios y extraños.
Gracias por poner en evidencia la
recompensa de someterte a un proceso, pues la meta en Chamonix fue solo la cúspide
de un esfuerzo sostenido durante muchos años. Donde las fuerzas y las ganas para entrenar eran
disminuidas con el pasar de los días, y por ende, las excusas
pueden empezar a florecer.
Además,
por dejar ver a los niños como una razón y no como un lastre. Ellos acompañan y disfrutan de estos procesos tanto o más que la persona que los lleva a cabo. Eso, sin dejar de lado el ejemplo personificado de mamá cruzando una meta, y vaya meta. Definitivamente los sueños son para perseguirlos hasta el cansancio, no importa en la condición en la que estés.
Sin más que agregar, solamente queda darte las felicitaciones Cendry, larga vida y muchos kilómetros más... Y como dijo Benedetti "a vivir la vida y aceptar el reto"...!